El lóbulo Frontal

Neuroanatomia del lóbulo frontal

El córtex cerebral se divide en lóbulos para distinguir sus principales funciones.

Los lóbulos frontales son los que se encuentran situados por delante del surco central (cisura de Rolando). Estos lóbulos están interconectados con todos los demás (occipital, temporal, parietal) que les aportan información visual, auditiva y somatosensorial.

Además de las aferencias del córtex, también reciben información del sistema límbico. Esto convierte a los lóbulos frontales en un sistema que integra la información de los estímulos externos (ambiente) e internos (emocionales) y de aquí su importancia en la planificación, la toma de decisiones, la autorregulación emocional, la conducta, el juicio ético y moral, la abstracción, la flexibilidad cognitiva, etc.

Este lóbulo se puede dividir en diferentes regiones citoarquitectónicas y funcionales: el córtex motor y el córtex prefrontal.

Córtex Motor

El córtex motor está diferenciado por el área motora primaria y áreas premotoras (área premotora dorsal y área motora suplementaria), el campo ocular frontal y el área de Broca.

Área motora primaria (M1). El córtex motor o área motora primaria corresponde con el área 4 de Brodmann, por delante de la circunvolución precentral. Esta zona es la que proporciona la representación y ejecución de las diferentes zonas del cuerpo, representadas por el homónculo de Peinfield (Penfield y Boldrey, 1937). Una lesión en el córtex motor primario causaría una parálisis contralateral a la lesión.

Área premotora (APM). El área premotora incluye la parte dorsal del área 6 de Brodmann y la parte medial del área 6 (área motora suplementaria). La zona dorsal del área premotora controla principalmente la musculatura del tronco y la musculatura proximal de las extremidades.

Área motora suplementaria (AMS). Se encuentra delante del área motora primaria, localizada en la superficie medial superior del giro frontal. Esta área está involucrada en la preparación, iniciación y monitoreo de movimientos complejos.

En líneas generales una lesión en áreas premotoras (parte dorsal del área premotora y área motora suplementaria) provocaría una acinesia del lado contralateral a la lesión, reducción del habla espontánea y reducción de la actividad motora espontánea contralateral. Puede provocar movimientos lentos e incoordinados, dificultad de programar movimientos alternos, rítmicos y secuenciales. Se observarían así, semiologías como la apraxia cinética, ataxia frontal de Bruns, mutismo, agrafia y, en definitiva, aquellas acciones que requieran de patrones motores secuenciados.

Campo ocular frontal. Corresponde al área 8 de Brodmann. Esta zona recibe proyecciones de las áreas visuales y auditivas. Controla los movimientos oculares voluntarios y esto le permite realizar una correcta focalización y atención visual. Una lesión en el campo ocular frontal causaría una alteración en el sistema visomotor provocando un enlentecimiento en el rastreo visual, una localización incorrecta de los sonidos y alteración de la atención visual.

Área de Broca. El área de Broca corresponde al área 44 de Brodmann. Esta zona se encarga del plan de secuenciación motor del habla. Una lesión provocaría una afectación grave de la fluidez verbal, dificultando así la expresión verbal de aquello que desea expresarse. Es por ello que, en muchos pacientes, se observa una frustración por no poder comunicarse, provocando así una "reacción catastrófica" como bien describió Kurt Goldstein en pacientes con afasia de Broca secundaria a herida de bala.

Córtex Prefrontal

La corteza prefrontal es la última región desarrollada tanto a nivel ontogénico como filogenético. Esta corteza recibe numerosas aferencias procedentes de todo el cerebro. Es por eso que es tan importante a la hora de la integración de los múltiples componentes y para las funciones ejecutivas y conductuales.

El córtex prefrontal mantiene el equilibrio entre la "cognición fría" (pensamiento racional y analítico relacionado con el córtex prefrontal dorsolateral) y la "cognición caliente" basada en las emociones, relacionado con el córtex ventromedial y con las áreas de procesamiento emocional, como la amígdala.

Mientras que la cognición fría está relacionada con los procesos más racionales y analíticos, en la cognición caliente las emociones ejercen una gran influencia en la toma de decisiones de dominio personal y social, y influyen de manera rápida en la percepción de las situaciones, como describe la hipótesis del marcador somático postulada por Damasio. Es por eso que, es importante conocer el funcionamiento de la corteza prefrontal y su capacidad para integrar la razón y las emociones para crear una respuesta de acción flexible que le permita adecuarse al medio y promover la supervivencia en un entorno cambiante.

Esta región se divide en: corteza dorsolateral, corteza orbitofrontal y corteza prefontal medial/paralímbica.

· Corteza dorsolateral. La corteza dorsolateral está relacionada con las funciones ejecutivas, es decir, que permite operar estratégicamente en entornos cambiantes con el objetivo de predecir la mejor respuesta posible para la supervivencia y la adaptación al medio. Algunos de estos procesos son la planificación, la flexibilidad, el pensamiento abstracto, etc.

La corteza frontal dorsolateral opera como "cognición fría", es decir, se encarga de crear planes de acción sin necesitar a las emociones y se relaciona con el pensamiento racional y analítico. Un "psicópata" podría realizar bien tareas neuropsicológicas que requieran de la planificación, como por ejemplo la prueba de la Torre de Londres o el Mapa del Zoo, en cambio, no podrá realizar correctamente aquellas tareas que requieran de las emociones, como en las tareas de toma de decisiones de dominio personal y social, juicios éticos y morales, etc.

· Corteza orbitofrontal. Esta área se caracteriza por la autorregulación de la conducta moderando las emociones procedentes del sistema límbico. Las lesiones en la corteza orbitofrontal están relacionadas con cambios de la personalidad hacia un carácter social inapropiado, desinhibido, agresivo, irritable, conductas pueriles, etc. Un ejemplo muy famoso en la historia relacionado con un cambio de personalidad por lesión cerebral es el de Phineas Gage.

· Corteza prefrontal medial/paralímbica Esta región está principalmente relacionada con la atención y la motivación dirigida a la acción. Una lesión en esta zona está relacionada con el mutismo acinético, la apatía, la disminución de la iniciativa y de la motivación. La reducción de la producción del lenguaje, en este caso, no es debido a una alteración de la secuenciación motora del habla (como en la afasia de Broca), sino que se sienten como si "no les vieniera nada a la mente" o como si tuvieran "la mente en blanco". El córtex paralímbico está vinculado con las áreas intermedias entre el lóbulo frontal y el sistema límbico (cingulado anterior, corteza orbitofrontal medial y región paraolfatoria). El hecho de estar tan cercano a la región paraolfatoria, un dato interesante es que en una lesión se podría observar semiología como, por ejemplo, la pérdida de olfato (anosmia).

Las funciones ejecutivas son las capacidades mentales esenciales para llevar a cabo una conducta eficaz, creativa y aceptada socialmente.

Lezak, 1987

Las funciones ejecutivas abarcan una serie de procesos cognitivos entre los que destacan la anticipación, elección de objetivos, planificación, selección de la conducta, autorregulación, autocontrol y uso de retroalimentación (feedback).

Sholberg y Mateer, 1989

El córtex prefrontal es fundamental en la estructuración temporal de la conducta. [...] Dicha estructuración se llevaría a término mediante la coordinación de tres funciones subordinadas: a) una función retrospectiva de memoria a corto plazo provisional; b) una función prospectiva de planificación de la conducta; y c) una función consistente en el control y supresión de las influencias internas y externas capaces de interferir en la formación de patrones de conducta.

Fuster, 1980-1989

Bibliografía

Imágenes del cerebro sin etiquetas: App 3DBrain.

Damasio, A.R. (1998). “The somatic marker hypothesis and the posible functionsof the prefrontal cortex”, en Roberts, A.C.; Robbins, T.W. y Weiskrantz, L. (eds.). The frontal cortex: executive and cognitive functions. Nueva York: Oxford University Press.

Monterroso, E. M., Avilez, A. B., & Vanegas, M. A. A. (2008). Área motora suplementaria. Área motora suplementaria, 13(2), 118-124.

Tirapu-Ustárroz, J., Muñoz-Céspedes, J. M., & Pelegrín-Valero, C. (2002). Funciones ejecutivas: necesidad de una integración conceptual. Revista de Neurología, 34(7), 673-685.

Schaefer A, Collette F, Philippot P, et al. Neural correlates of “hot” and “cold” emotional processing: a multilevel approach to the functional anatomy of emotion. Neuroimage. 2003;18(4):938-949.

Lezak MD. Relationship between personality disorders, social disturbances and physical disability following traumatic brain injury. J Head Trauma Rehabilitation 1987; 2: 57-69.

Sholberg MM, Mateer CA. Remediation of executive functions impairments. In Sholberg MM, Mateer CA, eds. Introduction to cognitive rehabilitation. New York: The Guilford Press; 1989. p. 232-63.

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Fuster JM. The prefrontal cortex: anatomy, physiology and neuropsychology of the frontal lobe. New York: Raven Press; 1980.

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